
La rinoplastia es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se modifica la forma y estructura de la nariz para darle una apariencia estéticamente más equilibrada, y corregir defectos que afecten el flujo de aire a través de los conductos nasales.
Existen dos procedimientos para realizar una rinoplastia:
Rinoplastia Abierta.
En la rinoplastia abierta, se realizan pequeñas incisiones a través de la columela y dentro de cada orificio nasal. Mediante pequeñas incisiones, se desprende la piel de la nariz del hueso y el cartílago. Al hacerlo, queda expuesta la estructura nasal del paciente. Con la ayuda de instrumentos especiales, el médico modifica la forma de la nariz.
Rinoplastia Cerrada.
En la rinoplastia cerrada, se realizan pequeñas incisiones dentro de los orificios nasales para poder acceder al hueso y al cartílago. Toda la intervención se realiza a través de estos orificios y la estructura de la nariz nunca queda expuesta.
Si el objetivo de la intervención es remover la giba dorsal, es frecuente extraer partes de cartílago y hueso mediante un osteotomo. Es posible que una vez removida la giba dorsal se presente en la nariz lo que se conoce como “techo abierto”, esto no es más que un espacio abierto entre los huesos nasales. Para eliminar este espacio se practica una osteotomía.
La osteotomía, consiste en fracturar los huesos nasales con el fin de reposicionarlos.
Una vez terminada la intervención, las incisiones del interior de la nariz normalmente se suturan con puntos disolubles. Es frecuente usar férulas nasales dentro de los orificios de la nariz del paciente para darle firmeza a la estructura mientras cicatriza. En la parte externa de la nariz se aplican cintas adhesivas. En caso de que se haya aplicado una osteotomía, debe aplicarse también una férula nasal.
Durante la recuperación, es normal que el paciente experimente dolor leve, hematomas e hinchazón, especialmente en la parte superior del rostro y alrededor de los ojos. Estos síntomas generalmente desaparecen a los pocos dias. Los puntos, vendajes y férulas nasales pueden mantenerse durante cinco a siete días aproximadamente. A pesar de que la mayor parte de la hinchazón desaparecerá al cabo de algunas semanas, es posible que una leve hinchazón persista durante unos meses.